Más allá del allá

Qué es de aquí y qué es de allá.
La conciencia parece moverse entre límites, como si existiera siempre una cumbre más alta que la del propio latir.

Hay miradas más profundas que la del océano incandescente, y sonidos más intensos que cualquier llamado que sepamos nombrar. La realidad se abre infinita, imposible de encasillar bajo nuestras miradas limitantes, esas que separan, comparan y dividen.

El miedo nacido de la ignorancia quiebra la grandeza de la hermandad sin condiciones. Y, aun así, algo insiste en mostrarse.

De aquí surge la alegría de las criaturas que disfrutan cada bocanada de aire, incluso bajo la fatiga incesante del instante.
De allá, una realidad inefable habita el corazón, todavía vendado, esperando ser reconocida.

Hay dos formas de mirar.

Desde aquí, el ojo que mide y compara, movido por la pulsión de dominar y poseer.
Desde allá, el ojo anclado en la ternura de un niñx y su sonrisa, capaz de abarcar y vibrar en un amor sin distinción.

Entre ambos, una ceguera necesaria.
Una ceguera buscada para abrir los ojos del corazón y dejar de girar como una veleta, siempre de aquí para allá.

Cerrar los ojos conocidos para abrir otros.
Ver más allá del allá.
Y habitar, por fin, en lo que Es.

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