La montaña apacible

La montaña apacible espera mientras el tiempo pasa por sus curvas llenas de vida.
Permanece.

El viento acaricia las nubes que van de aquí para allá,
como esos pensamientos que también revolotean,
aparecen, se transforman y se van.

Apacible en su belleza,
la montaña continúa firme
mientras las nubes de mil formas cruzan el cielo
una y otra vez.

El tiempo avanza
y su aparente quietud
no es inmovilidad,
sino el reflejo del movimiento de la vida
que se posa sobre ella.

Todo pasa.
Todo se mueve.

Y, sin embargo,
la montaña permanece.

En ese ir y venir infinito,
de aquí para allá,
recorre cada rincón del Aquí.

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